Para domesticar, es necesario estipular
e imponer un conjunto de ideas. En una
sociedad de control, basada en el individualismo,
la inmediatez, el hedonismo, la
seducción a través del consumo y las
biotecnologías, el rito de alimentarse es
también una forma más de control.
El fast food, trasciende la propia idea de
alimentarse representando muchos de los
valores del capitalismo: rapidez, individualismo,
globalización, eficiencia, producción
en cadena y productos asequibles y
baratos.
En un momento de cambio social,
la propia industria del fast food se está
reinventando y apropiando de formas de
consumo más éticas y sostenibles, con
promesas de respeto al medio ambiente y
ofreciendo productos sanos y saludables
que respondan a las preocupaciones de la
población, generando así unos vínculos
culturales totalmente distintos a los que
conocíamos hasta ahora.
De aquí nace la idea de Mommy Milk,
un nuevo tipo de fast food generado a partir del
único superalimento conocido hasta el
momento: la leche materna. Un producto
que mediante un consumo óptimo y regular
en dosis específicas, nos aporta todo el
valor energético necesario y todos los
nutrientes que necesitamos, sin la
necesidad de ingerir nada más, ayudando
a fortalecer y a proteger nuestro sistema
inmune de forma natural.
Nos encontramos,
así, con una nueva propuesta de
alimentación que relaciona de forma
directa la cultura del fast food y la primera
forma de alimentantación que todo ser
humano expermienta al nacer: la lactancia.